viernes, 26 de agosto de 2011

INICIOS DEL PERIODISMO DE INVESTIGACION

TRASCENDENCIA DEL CASO WATERGATE Y EL PERIODISMO DE INVESTIGACION EN LOS EEUU EN RELACION A LOS HECHOS DE CORRUPCION DESTAPADOS EN EL PERU POR LA PRENSA

El caso Watergate marca un hito en la historia del periodismo mundial, demostrando la gran importancia de los medios de comunicación en defensa no solo de la democracia y el estado de derecho sino también en el cumplimiento estricto de la ley cualquiera sea el status de la persona, sobre todo si se trata del primer mandatario del país, obligado como tal a ser el primer cumplidor de las leyes.
El caso Watergate reafirma la nueva clase de periodismo, el periodismo de investigación, cuyo género exige extremo rigor, empleo de técnicas detectivescas, mucha certeza en el tratamiento de las fuentes, verificación de los datos, el tiempo necesario para investigar a conciencia y dedicación especial en el caso.
Debemos mencionar que en el caso Watergate hubo fuentes de información contrapuestas: los que estaban interesados en publicar los hechos y los que hacian lo imposible por ocultarlo filtrando datos falsos o distorsionados para perjudicar la investigación. Lo segundo no dió resultado por la prolija investigación periodísticas, la disciplina, reordenamiento y análisis de los hechos de los periodistas, que permitió saber la verdad.
Por sus especiales características, es el peridismo escrito el que le dedica importancia al periodismo de investigación, la radio solo busca inmediates en la noticia y la televisión lo practica pocas veces por lo caro del proceso.
Sin embargo en el Perú, los casos de corrupción de mayor relieve por implicar a altos funcionarios del gobierno, fue difundido por el periodismo televisivo que jugó un papel primordial en el caso de los vladivideos del gobierno de Fujimori y de los petroaudios en el gobierno de Alan García.
Pero en el Perú, una golondrina no hace verano. Los casos de corrupción se habían filtrado a varios medios de prensa y muchos no lo querian difundir para no enfrentar al poder político de turno, por temor o por estar involucrados en el escándalo, demostrando una radiografía del comportamiento de la prensa nacional nada alentadora, al haber renunciado vergonzosamente a la objetividad, a la ética y moral que toda sociedad sana espera de sus medios de comunicación.
Lo confirma el desempeño de esa misma prensa, durante las dos últimas elecciones presidenciales, ajenas a la imparcialidad, groseramente manipuladora y descaradamente alineada a intereses económicos en perjuicio de un país anhelante de justicia e igualdad.

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