sábado, 26 de marzo de 2011

LOS PETROGLIFICOS DE POLISH

Desde el 2001 radico en la ciudad de Tarapoto, Región San Martín, tiempo suficiente para satisfacer mis inquietudes turísticas en esta hermoso lugar de nuestro Perú. Conocer las Cataratas de Ahuashiyacu, la Laguna Venecia, la Laguna Azul, la ciudad de los tres pisos: Lamas, el Balneario de Morales, etc. Es simplemente fascinante.
Pero el 2006, al asistir al Museo de la Universidad Nacional de San Martín, entre los cuadros que se mostraban allí, estaba uno donde destacaban rocas con figuras geométricas y que llevaban por título “Petroglíficos de Polish”. Inmediatamente a mi mente llegó el recuerdo de las Líneas de Nazca, pero nadie parecía darle importancia a este resto arqueológico, es más, tampoco figuraba una leyenda que indique la ubicación de estas particulares piedras.
Las labores cotidianas diarias en esta hermosa y pujante ciudad, mandaron al olvido la inquietud natural por conocer los restos arqueológicos en esta parte del país.
El mes de Junio del año 2008 recibí la emotiva visita de mi madre y hermanas, ávidas de conocer la ciudad de Tarapoto. Había llamado la atención en ellos la frase “Tarapoto, donde el paraíso existe”. Curiosamente Nelly, mi hermana mayor, me dijo haber leído en una revista local, un artículo que hablaba sobre los Petroglíficos de Polish, restos arqueológicos ubicados muy cerca de Tarapoto y quería conocerlos.
Tuve que indagar en varias agencias de Turismo la ubicación exacta de este lugar, por la poca información existente con resultados poco auspiciosos. Nadie parece darle la debida importancia, de allí el poco interés por difundir este lugar como destino turístico.
Con las pocas referencias obtenidas, programamos aventurarnos salir a ubicar dichos restos arqueológicos formando una caravana de motocicletas y motokar, medios de transportes más empleados en esta parte del Perú, por lo particular de la zona.
A las 9.00 de la mañana, partimos del balneario de Morales, lugar donde vivo, con dirección a la parte rural del distrito de la Banda de Shilcayo. Después de 10 minutos de transitar por la parte urbana, llegamos a un desvío hacia la izquierda de la carretera Fernando Belaúnde Terry, a la altura de la Estación Pesquera de Ahuashiyacu. Una breve visita a este lugar nos permitió conocer el Paiche, la Gamitana, la Tilapia, entre otros peces típicos de la región.
Al introducirnos por la carrozable, percibimos otro mundo, el contacto directo con la naturaleza, verdor por todas partes, la humedad de la tierra, se respiraba un aire fresco que aliviaba  el fuerte calor reinante típico de esta zona tropical y atraía la mirada el vaivén de los altos árboles crecidos a ambas márgenes del camino motivados por el viento.
Habían transcurrido ya 45 minutos y las consultas a los pobladores por los restos arqueológicos nos llevaron a un lugar donde había una enorme roca con figuras geométricas, pero no había quien nos explique el significado de las mismas y donde estaban las otras tres grandes piedras que se muestran en las fotos.
El oscurecimiento del cielo y el inicio de una fina lluvia que amenazaba con ser tormenta, nos obligó a tomar el camino de retorno algo decepcionados por no colmar nuestras expectativas. Habíamos traspasado la tranquera de control del poblado de Bello Horizonte cuando al mirar a la derecha a escasos 20 metros, escondidos por la vegetación, descubrí las cuatro enormes piedras que se mostraban en el museo. Eran los Petroglíficos de Polish. Una persona del lugar estaba encargado de vigilar dichos restos y por lo menos nos pudo explicar que aun no había un estudio serio del significado de las figuras geométricas y antropomorfas grabadas en las piedras, pero que los lugareños manifestaban que eran la clave para ubicar el tesoro que escondieron los Incas ante la invasión de los españoles y la muerte de su rey Atahuallpa.
Este breve relato colmó de satisfacción nuestra curiosidad. Fue gratificante la excursión ya de por sí agradable por lo natural de la selva. El camino de regreso fue lento sin ningún apuro, como queriendo dar tiempo a que inicie la tormenta para incrementar la emoción de un viaje de aventura  por la maravillosa selva del Perú.

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